PIMEC hace una primera valoración negativa del ‘Brexit’, sobre todo por su impacto en las exportaciones, el turismo y el sector inmobiliario

- Es importante empezar, cuanto antes mejor, las negociaciones para no alargar el periodo de inestabilidad.

Barcelona, 27 de junio de 2016. El pueblo británico ha decidido la salida de la Unión Europa (UE) en un desafortunado pero ejemplar ejercicio democrático de soberanía popular. A partir de ahora hay que abrir, cuanto antes mejor, un periodo de negociación entre Londres y Bruselas para concretar la nueva relación entre el Reino Unido y la UE. 

El Reino Unido es el quinto socio comercial de Cataluña, y representa aproximadamente el 6% de nuestras exportaciones e importaciones. Con unas exportaciones de unos 4.000 millones de euros y unas importaciones de 2.600 millones de euros en 2015, Cataluña registra superávit comercial con el Reino Unido.

De entrada, la incertidumbre que el ‘Brexit’ genera en los mercados financieros está afectando la libra esterlina, que se ha situado al nivel más bajo de los últimos 30 años. Si se consolida este tipo de cambio, lo cual no creemos, los exportadores catalanes podrían salir perjudicados en cuanto al consumo, el turismo -Reino Unido es el segundo emisor de turistas en Cataluña y registra el mayor incremento del gasto de turistas en nuestro país- y la adquisición de inmuebles. Con todo, el impacto sobre el PIB parece que será relativo.

El ‘Brexit’, pero, no comporta la no aplicación automática del Reino Unido de todos los mecanismos de la UE. Los británicos han querido prescindir de la libre circulación de personas y de la regulación comunitaria, lo cual afectará sin duda al personal extranjero situado en el Reino Unido y complicará las cosas a las empresas catalanas establecidas en el país. Igualmente, si se dejan de aplicar directivas y otras normas comunitarias en el Reino Unido, todo ello incidirá sobre la homologación de productos y servicios entre ambos territorios.

Sin embargo, no se prevé que el Reino Unido renuncie a los beneficios de la libre circulación de mercancías. Lo más probable es que el país vuelva a la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA), que había abandonado el 1973 para ingresar en la UE. Esta organización -de la cual forman parte Islandia, Suiza y Noruega- ya mantiene un Espacio Económico Europeo con la UE. En todo caso, el Reino Unido tiene que ser consecuente y responsable con la decisión que ha tomado y no parece que se tengan que aceptar demasiadas condiciones. 

El ‘Brexit’ representa, pero, un grave impacto sobre el proceso de construcción europea, que asiste por primera vez desde el 1957 a la salida de uno de sus miembros. El descontento de los británicos con la UE se reproduce también, en mayor o menor medida, a todo el continente y obliga a los políticos a tomar medidas urgentes para recuperar la credibilidad y legitimidad de la UE y forjar una Europa unida y un gobierno europeo fuerte.