Interrupción en la duración de los contratos temporales incluidos en los ERTE

03 Abril 2020

El RDL 9/2020, de 27 de marzo, adopta una serie de medidas complementarias para paliar los efectos derivados del Covid-19, también en el ámbito laboral. Una de dichas medidas se refiere a la contratación temporal.

Como se considera que la situación de emergencia derivada de la crisis sanitaria constituye un factor excepcional, que impide continuar con el trabajo temporal, se decreta una medida de interrupción del cómputo del plazo de duración y vigencia de los contratos temporales para que éstos puedan desplegar su eficacia en relación con el plazo por el que se pactaron dentro de su duración máxima legal.

El artículo 5 del RDL 9/2020 dispone que la suspensión de los contratos temporales por las causas previstas en los artículos 22 y 23 del RDL 8/2020, incluidos los formativos, los de relevo e interinidad, supone la interrupción del cómputo tanto de la duración de dichos contratos como de los periodos de referencia equivalentes al periodo suspendido.

Así pues, el RDL 9/2020 no señala que las causas de fuerza mayor, o las económicas, técnicas, organizativas o de la producción relacionadas con el Covid-19 constituyan un presupuesto habilitante para que las partes puedan proceder directamente a la suspensión de los contratos de trabajo temporales. Por el contrario, el RDL 8/2020 remite a las suspensiones de contratos decididas por la empresa, previa constatación de la fuerza mayor por la Autoridad Laboral competente, o previa la tramitación del periodo consultivo y negociador. Por lo tanto, la paralización de los efectos de las obligaciones recíprocas de las partes del contrato temporal requiere que concurran las causas y que se hayan seguido las normas de procedimiento expresadas. Es para estos supuestos y condicionantes que se establece que la suspensión tiene también el efecto adicional, y excepcional, de interrumpir el cómputo del plazo de vida o de duración del contrato temporal.

La norma se refiere a los contratos temporales en general, aunque se especifica que se incluyen los formativos, los de relevo e interinidad.

La interrupción del cómputo significa que el tiempo de suspensión del contrato no cuenta a los efectos de determinar ni los plazos de vigencia pactados ni los plazos máximos de duración. Asimismo, aunque la norma no lo explicita, parece lógico concluir que el tiempo de suspensión no cuenta tampoco a los efectos de computar los plazos de treinta y de veinticuatro meses que se prevén en aplicación de la regla limitativa de la concatenación de contratos temporales en los supuestos del artículo 15.5 del Estatuto de los Trabajadores.

Trabajadores temporales no incluidos en un ERTE

En el caso de los trabajadores temporales no incluidos en un ERTE promovido por la empresa, ya fuera por fuerza mayor o por causas relacionadas con el Covid-19, sus contratos de trabajo no pueden ser suspendidos unilateralmente por la empresa. En consecuencia, ésta tendrá la obligación de pagar el salario en todo caso.

El cómputo de la duración del contrato temporal no incluido en el ERTE no se interrumpe, de forma que cuando expire su duración máxima deberá comunicarse su finalización sin que ello suponga infracción de la prohibición.

 

Para más información puede consultar la página web PIMEC específica sobre el coronavirus o llamar al 936 061 500 (si no sois socios) o el 93 496 45 00 (si sois socios).